La sensibilidad.

Del latín sensibilitas, la sensibilidad es la facultad de sentir ( propia de los seres sensibles y animados), la sensibilidad puede ser la propensión natural del ser humano a dejarse llevar de los afectos de la ternura y la compasión.

La humanidad, la ternura o la empatía son otros de los elementos que están asociados a que alguien sea considerado con un importante nivel de sensibilidad, ella nos lleva a identificarnos con los problemas de los otros.


La sensibilidad es una poderosa aliada cuando entablamos cualquier tipo de contacto con nuestro

entorno, ella forma parte de los mecanismos que nos pueden ayudar a transitar con tino por cualquier pasaje oscuro o camino incierto en la vida. Sin sensibilidad no hay empatía, sin empatía nuestra capacidad de comprensión merma así como nuestra intención de conciliar, quiero decir que ella es la que crea un espacio seguro donde las personas pueden reunirse a hablar de sus más radicales diferencias sin que la sangre llegue al río (dicho de una forma coloquial). Cuando conectamos con

nuestra sensibilidad, abrimos la puerta a un mundo de posibilidades y experiencias que de otra manera permanecerían en un lugar inaccesible, nos damos la oportunidad a nosotros mismos y a los demás de vivir y aceptar este mundo, donde las diferencias son parte normal de la naturaleza del ser humano y por ello nada condenables, empezaremos a tomar conciencia de la realidad misma, donde estamos cada día participando desde la censura, el rechazo, y por consiguiente la lucha en contra de todo lo que no aceptamos por ser diferente a nosotros. Siendo sensibles nos daremos cuenta de lo que realmente está pasando en este tejido que llamamos sociedad, y del cual formamos parte.


Cuando vivimos la sensibilidad sin miedo, nuestra percepción se agudiza, nuestros sentidos envían señales a nuestro cerebro que no están teñidas de juicios, y él responde con compasión y objetividad dando lugar a la toma de decisiones que beneficien de alguna manera a todos.

Hemos diseñado diferentes corazas para aislarnos y protegernos de los demás, porque hemos tenido experiencias dolorosas y no queremos que estás vuelvan a hacernos daño, sin darnos cuenta que esta solución es del todo equivocada, perpetúa la situación que queremos evitar, y no resuelve en absoluto nada, porque bloquearnos es encerrarnos, es castigarnos porque creemos que hemos sido débiles. ¿Cómo vamos a conseguir una solución para no sentir miedo, encarcelándonos en una casa sin ventanas ni puertas que permitan tener contacto y sentir?, ¿cómo puede alguien conectar desde lo más profundo con otro y crear un vinculo afectuoso y respetuoso si no puede "ver" con quien se está relacionando?, ir a ciegas produce mucho miedo y genera desconfianza.


Somos seres sensibles, y lo somos porque nuestro cuerpo físico posee ventanas hacia el exterior que se llaman sentidos, el gusto, el tacto, el olfato, la vista, oído y otros más, sin ellos estaríamos aislados, inertes, sin poder saber a ciencia cierta que nos rodea, viviríamos en un mundo de oscuridad total. ¿No crees que es un desatino cerrar algunas de estas puertas que te permiten la gloriosa capacidad de entrar en contacto con todo y experimentar la "Vida"?.... Eso es lo que hacemos cuando nos negamos a ser lo que somos, seres sensibles. Y contrariamente a lo que se cree, ser sensible tiene más ventajas que no serlo, no hay ventaja en ser intransigente y terco (cosa que ocurre cuando no conectamos), ello claramente limita tu acceso al conocimiento, y el conocimiento es poder, si te permites percibir tu entorno y a los demás, como un lobo que olisquea el viento para ver que información trae, de una manera natural y sin esfuerzo te colocarás en una posición más segura.. Tus capacidades sensoriales

estarán siendo usadas para percibir señales, conectar y construir un modelo que te guie en la toma de decisiones más certeras, y con un beneficio mayor.


Usemos nuestros maravillosos sentidos en toda su magnitud, hay personas que han sido privadas de algunos de ellos y tienen que agudizar los que les quedan para compensar y tratar de equilibrar su sistema, y qué hace la gran mayoría que posee todos sus sentidos intactos, los deja allí como un hermoso regalo sin abrir.



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